Polivoz: diseño para un diálogo democratizador mediante comparación por pares

Isaac Turon Crosa
isaac@polivoz.org
1 de enero de 2026
Resumen: A menudo nos encontramos con estructuras jerarquizadas que dificultan
la participación. Por ello, se diseña un sistema catalizador de diálogo interno y
constructivo que fomente la libertad de expresión en entidades de cualquier
naturaleza, mitigue el miedo al fracaso con la máxima transparencia y amplifique la
inteligencia del conjunto. Concretamente, se presenta un algoritmo de moderación
minimalista, capaz de identificar la reflexión de mayor consenso entre 100 000
publicaciones con tasas de acierto del 45% al 77%, según el escenario simulado. En
conjunto, se propone la sistematización de un nuevo diálogo mediante herramientas
de comparación por pares, con potencial democratizador, meritocrático y solidario.
Palabras clave: democratización, diálogo interno, comparación por pares, libertad de
expresión, inteligencia colectiva
Dominio público: La ley de Ashby formula que «solo la variedad absorbe variedad»,
así que los sistemas flexibles tienden a prevalecer sobre los rígidos o demasiado
simples. Esta idea, en combinación con el auge del software de código abierto, la
tecnología blockchain o la inteligencia artificial (IA), sugiere que la mejor manera de
proyectar una sociedad más democrática, meritocrática y solidaria es practicando el
ejemplo. Por tanto, este proyecto, que se planifica como una semilla para sistemas
democratizadores, se destina íntegramente al dominio público (.pdf, .R y .cpp).
Obra dedicada al dominio público, con la renuncia irrevocable del autor a todos sus
derechos de autor a nivel mundial, incluyendo los derechos conexos y afines. Usted
es libre de usar, copiar, modificar, distribuir e interpretar la obra,
incluso con fines comerciales, sin necesidad de pedir permiso.
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Tabla de contenidos
I. Contexto y propósito ............................................................................................ 3
1. Introducción ................................................................................................... 3
2. Motivación ..................................................................................................... 4
II. Visión y principios rectores ................................................................................. 5
3. Infoxicación y rebaños digitales ..................................................................... 5
4. La solidaridad en ignorancia ........................................................................... 6
5. El miedo se cree autoridad ............................................................................. 7
6. Libertad de expresión: nivel micro y nivel macro ............................................ 8
7. La necesidad de la comparación por pares ..................................................... 9
8. Un vector de inteligencia colectiva ............................................................... 10
III. Arquitectura de la herramienta ......................................................................... 11
9. El algoritmo de moderación .......................................................................... 11
9.1. Escalabilidad ................................................................................................. 12
9.2. Diseño del modelo de simulación ............................................................... 13
9.3. Definición y cuantificación de objetivos ...................................................... 14
9.3.1. Democracia .......................................................................................... 15
9.3.2. Meritocracia ......................................................................................... 16
9.3.3. Liderazgo .............................................................................................. 17
9.3.4. Libertad de expresión .......................................................................... 18
9.3.5. Duelo natural ........................................................................................ 19
9.3.6. Perdedor desconocido ........................................................................ 20
IV. Legado y horizonte ........................................................................................... 21
10. Implementación ......................................................................................... 21
11. Adopción ................................................................................................... 22
12. Conclusiones ............................................................................................. 23
Apéndices ............................................................................................................. 2 4
A: Intervalos de predicción o de confianza del 95% .......................................... 24
B: Gráficos de radar con promedios (P = 75%) .................................................. 25
C: Algoritmo libre de sobreparametrización ..................................................... 26
D: Demostración matemática de σ_Elo ............................................................. 27
E: Decálogo de derechos del usuario ................................................................ 28
F: Decálogo de páginas del sitio web ................................................................ 29
G: Monetización ............................................................................................... 30
H: Recopilación de expresiones LaTeX ............................................................. 31
I: Consideraciones algorítmicas ....................................................................... 32
J: El descubrimiento del consenso ................................................................... 33
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I. Contexto y propósito
1. Introducción
En primer lugar, se ofrece una breve aproximación ensayística a la dimensión
sociológica del diseño. Se examinan la libertad de información, la libertad de
expresión, la inteligencia colectiva, la democracia, la meritocracia y la solidaridad
como valores guía de la herramienta objetivo. Es notable la distinción de la libertad
de expresión en los niveles micro y macro, pues se identifican carencias
comunicativas, a nivel macro, que el periodismo ciudadano afronta con dificultad.
El planteamiento pragmático de este trabajo conduce a un análisis interdisciplinar
en el que la sociología comparte protagonismo con la algoritmia. Una vez
identificado el problema, con sus principales variables y enfoques resolutivos, se
aborda mediante procesos específicos de actuación, es decir, algoritmos.
Concretamente, se desarrolla un algoritmo de moderación deliberadamente
minimalista, prescindiendo de diseños factoriales opacos (véase el Apéndice C), y se
examina con simulación por ordenador. Aquí, la variedad no reside en la complejidad
del arbitraje, sino en el potencial informativo, expresivo e innovador de la actividad
de los miembros de la organización, empoderados a través de un marco de reglas
lógicas y simples.
La solución propuesta es dual en la integración orgánica de un sistema de
emparejamiento y un sistema de puntuación, y se analiza en escenarios plausibles
según seis índices cuantitativos diseñados ad hoc , simulándose comicios con tres
ratios de votos por publicación, un total de diez, mil o hasta cien mil candidatos; y
asimetrías de calidad del sesenta y siete, el setenta y cinco o el ochenta por ciento,
modeladas en el marco del sistema de puntuación Elo —estándar en el ajedrez—.
Finalmente, el diseño se concibe como núcleo de posibles variaciones para otros
casos de uso, disfrutando de la variedad que aplaude la ley de Ashby. Es destacable
su potencial como semilla de concursos, de sistemas de recomendación, o incluso
de manifestaciones en línea o de redes sociales internas o abiertas. En el Apéndice
A se recoge la tabla con los intervalos estadísticos de los resultados simulados (IC
95%, IP 95%) y, en el B, los valores promedio representados en tres gráficos de radar.
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2. Motivación
Nacemos expresándonos con el llanto, y esa necesidad nos acompaña a lo largo de
la vida. Habita en los secretos de nuestra vestimenta, de un tatuaje, de una canción
favorita y, en definitiva, dibuja la cotidianidad de nuestros procesos sociales. Nos
hace sentir libres, cómplices y pertenecientes a una sociedad que converge hacia
ideales democráticos, meritocráticos y solidarios. Porque parecemos destinados a
reconocer y superar nuestras carencias —en ese orden natural—, celebrando los
éxitos individuales con nuestro entorno, como si balbuceáramos disculpas tardías.
Con todo, descubrir que a menudo no deciden los más votados ni los mejores puede
generarnos rechazo y sembrar la duda sobre nuestra propia naturaleza.
Los puestos de responsabilidad suelen percibirse como distantes y abstractos. En la
empresa pública, se mezclan los juicios técnicos con los políticos, nublando la ética
y la razón. La empresa privada, aunque más competitiva, puede ser víctima de un
exceso de jerarquización, así como de la inercia de ideas que funcionaron en el
pasado, pero que van volviéndose obsoletas. Es habitual que las pequeñas
asociaciones sufran falta de liderazgo: unos pocos valientes han de asumir muchas
responsabilidades, a menudo sin remuneración económica.
En algún momento, a todos nos ha ilusionado contribuir en nuestro entorno, en una
asociación, en la universidad o el trabajo; en una organización de la que formemos
parte y con la que nos sintamos identificados. Sin embargo, el sacrificio que supone
hacerlo de forma permanente, en un puesto de responsabilidad, con pocos recursos
o un proyecto de vida distinto nos impide tomar la iniciativa.
En respuesta, se diseña una herramienta para que aportar una reflexión a los
compañeros de universidad, afición o trabajo cueste muy poco. Se busca fomentar
un diálogo interno y constructivo en organizaciones de cualquier índole, venciendo el
miedo al fracaso a través de la crítica mínima (A vs. B) pero transparente, según un
marco metodológico original. Esto es, promover la libertad de expresión y de
información desde los cimientos de sociedades más abiertas, descentralizadas y
soberanas; más inteligentes y organizadas contra derivas individuales de poder.
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II. Visión y principios rectores
3. Infoxicación y rebaños digitales
En las organizaciones y sociedades democráticas, la libertad de expresión está
íntimamente ligada al derecho a recibir información precisa y significativa. Sin
embargo, nuestra sociedad digital, caracterizada por la proliferación exponencial de
contenidos, padece silenciosamente la sobrecarga informativa, o infoxicación. Para
lograr la libertad de información efectiva, no es suficiente con sortear la censura o
las dificultades de acceso, sino que también hay que gestionar con habilidad el flujo
constante de datos que cotidianamente nos inunda.
La infoxicación se manifiesta como la «parálisis por análisis», cuando la abundancia
de información, lejos de empoderar al consumidor, le genera indecisión e inacción.
Esto se observa tras una fatiga informativa que conduce a la desidia y a la
dispersión de la atención, accediendo a cada vez más contenido, más estimulante
de la mano de lo multimedia, pero de menor calidad. De hecho, en los periódicos
digitales ya es habitual que los lectores infieran el contenido de un artículo completo
a partir de su título, ojeando rápidamente el cuerpo de la publicación para saltar a la
siguiente.
Paralelamente, la infoxicación se manifiesta también como la dificultad para
identificar información veraz. En un mar de datos, actores anónimos y bots, resulta
cada vez más complejo discernir lo fidedigno y pertinente del ruido o la
desinformación. En conjunto, los malos hábitos de consumo conducen
inevitablemente a una merma tanto en el tiempo de curación como en la calidad de
los contenidos, en un proceso con una retroalimentación desafortunada.
En contraste con las redes sociales, el ejercicio de unas libertades de información y
de expresión temáticas, en el seno de una organización humana sin bots ni
anonimato, reúne las condiciones mínimas para un diálogo transparente, honesto y
significativo. El algoritmo de moderación se suma a este potencial con un arbitraje
transparente y justo, como demuestra en casos extremos, al acertar la más
prometedora de entre 100 000 publicaciones con probabilidades del 45% al 77%.
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4. La solidaridad en ignorancia
En psicología social, nuestra necesidad de pertenencia nos empuja a participar en
grupos erigidos sobre creencias comunes, aunque no por ello fehacientes. El efecto
Dunning-Kruger lleva a las personas menos competentes a sobrevalorar sus propias
capacidades y a proyectar un nivel de confianza capaz de permear al grupo. De esta
manera, la resiliencia del conjunto, fundamentada en la lealtad y la unidad de acción
de sus miembros, se ve críticamente mermada por dinámicas de cohesión torcidas,
anteponiéndose verticalmente la conformidad sobre la crítica constructiva, la
innovación y la verdad, en una suerte de «solidaridad en ignorancia».
Desde los deportes de masas hasta el partidismo político, las grandes arquitecturas
del pensamiento colectivo siguen perfeccionando la instrumentalización de este
talón de Aquiles de nuestra naturaleza humana, ofreciéndonos abundantes dosis de
entretenimiento y narrativas maniqueas e identidades prefabricadas que eximen al
individuo del esfuerzo del juicio autónomo. En la práctica, funcionan como sistemas
de derivación emocional, canalizando las frustraciones colectivas hacia un
adversario externo y desactivando así la crítica al falso líder, que carece de la
integridad que siempre profesa. En este contexto, la capacidad de discernimiento
individual topa con el riesgo de autoexclusión del conjunto al que se aprecia.
Frente a este modelo de cohesión disfuncional y maquiavélico, se postula la
alternativa de una solidaridad emergente de interacciones directamente entre
iguales, sin la manipulación de ídolos histriónicos o narcisistas. Contribuciones
significativas cuando se exprese una realidad bien conocida, minimalistas cuando
se haya de votar a favor o en contra de una contribución genuina, y siempre
transparentes para normalizar y sistematizar la crítica constructiva, la innovación y
la búsqueda de la verdad en organizaciones que aspiren a la excelencia.
Finalmente, este enfoque se fundamenta también en la ley de Ashby, que dicta cómo
la variedad interna, con multitud de actores y contribuciones bien organizadas, vence
la violenta complejidad del entorno. La disidencia deja así de percibirse como
amenaza y se convierte en protagonista de un proceso capaz de reflexión horizontal.
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5. El miedo se cree autoridad
La violencia responde a desequilibrios de fuerzas, más que a la natural existencia de
armas. El desarrollo nuclear de las principales potencias ha conducido,
paradójicamente, a un largo periodo de paz entre ellas, de más de 80 años. En caso
de conflicto directo, la destrucción mutua asegurada eliminaría cualquier motivación
estratégica. Análogamente, la transparencia radical puede significar el fin del miedo
al fracaso, en lugar de su mayor precursor. La sistematización de la reflexión y el
juicio públicos conduciría a profundos cambios en la cultura organizativa de la
entidad, abrazando el error como un abundante precursor de cambio y de éxito.
En el ámbito colectivo, el miedo brota como un actor tácito que restringe la
participación y perpetúa decisiones y dinámicas poco democráticas. En estructuras
disfuncionales, es habitual que se evite elevar una reflexión común por temor a un
rechazo descendente. Esta autocensura se cronifica con facilidad en adultos, pero
no en niños, pues aún no han aprendido a callarse. En ambientes profesionales, la
autocensura es una norma tácita que perpetúa las dinámicas de sumisión de la
escuela, la televisión, los deportes de masas o la política; donde hasta millones de
semejantes aceptan intrigarse por el distanciamiento funcional —con rasgos
sociopáticos— de quien no puede sentirse abrumado por cuantos confían en él.
La falta de libertad de expresión y de participación genera desaliento y debilita el
autoconcepto de los miembros de la entidad. Un pobre autoconcepto se manifiesta
en procrastinación, pues el individuo pospone sus responsabilidades por miedo al
fracaso, sea desde una perspectiva individual o colectiva. Este círculo vicioso
conduce a decisiones subóptimas y a un estancamiento organizativo generalizado.
Por tanto, se diseña una herramienta con potencial democrático, meritocrático y
solidario que premia las formas de información y de expresión por su mérito
transparente, ponderado conjuntamente mediante comparaciones por pares de
candidatos, en un entorno donde las ideas compiten en casi igualdad de
condiciones. La autoría pública asegura la responsabilidad en la crítica y el voto
público normaliza el debate honesto, facilitando el profundo cambio en la cultura
organizativa para la excelencia.
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6. Libertad de expresión: nivel micro y nivel macro
Esencialmente, la libre expresión puede entenderse como una actitud irrenunciable
para la condición humana, tan primaria como ese llanto con el que nacemos. La
Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce nuestra capacidad y
necesidad de manifestar ideas, opiniones y creencias sin censura ni temor a
represalias. No obstante, esta definición, aunque históricamente hegemónica y útil,
se estima insuficiente para el objeto del presente trabajo. Por tanto, se propone la
discriminación del derecho a la libertad de expresión en dos realidades
sustancialmente distintas, desembocando en una definición global más exigente.
El primer nivel, denominado «micro», corresponde a la concepción tradicional del
término: el derecho a transmitir ideas, opiniones o creencias sin censura ni temor a
represalias, aunque tampoco publicidad. En la práctica, el alcance del mensaje se ve
fuertemente subordinado a variables contextuales, como ocurre en las redes
sociales, donde publicaciones idénticas alcanzan niveles de visibilidad muy distintos
según la audiencia previa de su emisor, y no tanto con arreglo al contenido en sí.
A modo de ejemplo, una publicación que dé los buenos días recibirá miles o millones
de visualizaciones cuando provenga de una cuenta popular, pero unas pocas en el
resto de casos. Esto es grave dada la maleabilidad cognitiva y emocional de las
masas de consumidores. Si, como afirmaba McLuhan, «el medio es el mensaje», la
desvinculación de ambos elementos resulta imprescindible para minimizar el
impacto de las campañas de ingeniería social que siempre hemos padecido.
De manera evolutiva, el nivel «macro» plantea la libertad de expresión como el
derecho a recibir la cantidad justa de visibilidad para el mensaje que se transmite,
con menor dependencia de su emisor y de variables ambientales menores. Pero, ¿es
posible determinar objetivamente si un mensaje merece mayor visibilidad que otro?
y ¿se puede llegar a una clasificación cuantitativa? Los motores de búsqueda o las
redes sociales han abordado estos desafíos con éxito, aunque sus métodos nunca
han sido simples ni transparentes. Por ello, este trabajo propone un algoritmo de
moderación minimalista que sí genere confianza en el usuario final.
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7. La necesidad de la comparación por pares
En un mundo donde la tecnología amplifica incansablemente nuestro libre albedrío,
el ideal democrático se ve reforzado por la necesidad social de ponderar voluntades
y decidir así sobre los crecientes espacios comunes. La mayoría de sistemas
democráticos se basan en la elección de una élite de candidatos, a través del
sufragio, en los que se confía la representación futura de los votantes. Por tanto, se
basan en la confianza y la reciprocidad entre las masas representadas y sus
representantes, facilitando y recompensando dinámicas histriónicas y narcisistas de
estética, fama y poder.
Aunque minoritarias, las democracias semidirectas se caracterizan por la
celebración de multitud de plebiscitos, logrando una mejor representación de los
votantes. Si todos aspiramos a ofrecer respuestas sobre cualquier realidad común,
de naturalezas muy diversas, surge la necesidad de acceder a información precisa y
significativa sobre cualquier tema de debate. La IA nos ayudará cada vez más en
esta dirección, pero la opinión pública es caprichosa, construyéndose sobre hechos
controvertidos y juicios morales, y escapa al alcance de una tecnología imparcial.
Entonces, se diseña un sistema de elección que prescinde de preguntas arbitrarias y
pretenciosas, así como de respuestas apáticas e ignorantes, optando por una forma
de expresión extensa, libre y transparente, sin censura ni anonimato, moderada por
un algoritmo meritocrático y sencillo. Se busca así el equilibrio entre la libertad de
expresión de los autores, con la publicación extensa y sin censura, y la libertad de
información de los votantes, que podrán contextualizar el mensaje conociendo su
autoría. Ambos, autores y votantes, se beneficiarán del arbitraje imparcial del
algoritmo de moderación, nutrido con la actividad transparente de todos.
El rendimiento observado mediante comparación por pares (Apéndice A) eleva la
técnica a marcador democrático. En elecciones políticas, las candidaturas que no
monopolizan los medios no existen para el electorado y no ganan, asentándose una
élite mínima. En el sistema propuesto, en cambio, se otorga la misma visibilidad
inicial a cada candidato, evitándose que los favoritos acaparen votos desde el inicio.
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8. Un vector de inteligencia colectiva
La inteligencia colectiva se define como la capacidad intelectual aumentada fruto de
la colaboración, la competición y la deliberación entre iguales. En organizaciones
humanas, aprovechar este instrumento latente es fundamental para la adaptación,
innovación y toma de decisiones óptimas, superando las limitaciones inherentes a
las perspectivas individuales o a las jerarquías demasiado rígidas.
La herramienta digital propuesta se concibe también como un catalizador para
activar y canalizar la inteligencia colectiva dentro de una organización. Al
sistematizarse un diálogo interno transparente, constructivo y periódico, se crean y
emergen espacios donde las diversas perspectivas y conocimientos de todos
convergen. Esto es posible gracias al desempeño del algoritmo de moderación, que
a pesar de su minimalismo demuestra excelentes capacidades en simulaciones por
ordenador, como se analizará en los apartados del 9.3.1 al 9.3.6.
Como se argumentaba, en contraste con los entornos caóticos y pseudoanónimos
de internet, donde la infoxicación obstaculiza la construcción de conocimiento útil,
esta herramienta se proyecta sobre los cimientos del patrimonio común de la
organización usuaria. La autoría pública contextualiza el mensaje y maximiza la
responsabilidad en la crítica. Inicialmente, el voto público maximiza la confianza del
usuario final en la integridad de los resultados publicados. Posteriormente, su efecto
se demuestra mayor, ayudando a identificar y respetar colectivamente corrientes
discordantes de pensamiento, abriendo así el camino hacia una auténtica cohesión
grupal y un cambio profundo en la cultura organizativa. El algoritmo de moderación
promete la conquista de la libertad de expresión en su nivel macro, asegurando la
visibilidad justa de cada idea.
En resumen, la inteligencia colectiva se convierte en el motor que impulsa los
objetivos de democracia, meritocracia y solidaridad. Se pretende habilitar a la
organización para que aprenda de sí misma, identifique desafíos y oportunidades de
forma distribuida y refuerce su cohesión y resiliencia aprovechando la inteligencia
organizada y aumentada del conjunto de sus miembros.
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III. Arquitectura de la herramienta
9. El algoritmo de moderación
Metodológicamente, el algoritmo destaca como pieza vertebradora del diseño. En
primer lugar, determina qué comparación se propone para cada voto emitible. A
continuación, la publicación A se muestra en la mitad izquierda o superior de la
pantalla del usuario y, la publicación B, en la complementaria. Se le solicita que elija
a su candidato preferido, sin posibilidad de generarse otro emparejamiento, pues se
producirían abstenciones estratégicas para votar por el candidato predefinido, en
detrimento del potencial democratizador de la técnica de comparación por pares.
Habitualmente, los usuarios más precavidos percibirían el empate como el resultado
psicológicamente seguro o justo, reduciéndose así su economía de voto. En
paralelo, el segmento complementario emitiría juicios más claros, con mayor peso
clasificatorio, pero no más sabios. Unos y otros verían perjudicada la integridad y la
calidad global del proceso, con impotencia, a causa del pobre diseño subyacente.
Recapitulando, la extraña arbitrariedad del emparejamiento limita la complejidad que
no sería valiosa para la votación, que induciría dudas y desigualdades deficientes,
asegurándose la economía e integridad del voto de una forma sencilla y robusta.
En su faceta como sistema de emparejamiento, el algoritmo premia
sistemáticamente las mejores publicaciones según el desempeño mostrado. Por
tanto, los peores candidatos han de conformarse con una visibilidad mínima, siendo
censurados de manera orgánica, sin fijarse un umbral de puntuación concreto. Así,
se evita una censura previa con elementos de juicio subjetivos, como también una
censura explícita completamente «justa», aunque innecesariamente penosa.
Como sistema de puntuación, el algoritmo es el responsable de establecer una
clasificación objetiva, cuantitativa y completa de los candidatos o publicaciones.
Para ello, se nutre de la retroalimentación minimalista (A o B), transparente y
múltiple de los votantes, que pueden emitir una cierta cantidad de votos cada uno,
proponiéndose ratios de estudio de diez a treinta votos por publicación.
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9.1. Escalabilidad
En contextos reales, los algoritmos más sencillos pueden esconder una complejidad
mayor, habiendo de ser optimizados para su viabilidad en el procesamiento de
grandes cantidades de datos. Esto es notable en planteamientos tan sobrios como
la ordenación de vectores numéricos, donde se documentan decenas de soluciones
óptimas, según el detalle del caso de uso, sin hallarse un ganador universal.
Esencialmente, el algoritmo propuesto emparejará a cada candidato con una
frecuencia proporcional a su puntuación: el cociente de los votos a favor más uno
entre los votos en contra más uno . Sin
embargo, para cada votante no podrá repetirse ningún emparejamiento, sin importar
el orden de este (sea A vs. B o B vs. A), prescindiéndose así de datos redundantes.
El sorteo del emparejamiento requeriría la normalización de un vector de pesos o
puntuaciones incluso cuando un solo par de ellas se actualizara. Un coste que, si
fuera innecesario en casos de uso reales, para nuestro análisis estadístico, con entre
diez mil y cien mil repeticiones por escenario, resultaría incompatible con el derecho
a la auditoría independiente del usuario con cómputo doméstico, ahora declarado.
En este sentido, había de sacrificarse la simplicidad conceptual del diseño en favor
de su viabilidad y accesibilidad computacional, reduciéndose la frecuencia de
actualización del vector de pesos, de forma pragmática. Si se comparan las
funciones de la raíz cuadrada y del logaritmo natural , se observa cómo
la segunda crece rápidamente para cantidades mínimas de votos —cuando no hay
escasez de cómputo— y aumenta más lentamente para valores grandes —cuando la
optimización resulta imperativa—, ajustándose mejor al comportamiento requerido.
Por tanto, la actualización del vector se limita a cada votos totales emitidos,
donde es igual al cociente del número de —revelado al vencerse el
plazo de publicación— entre el logaritmo natural de , esto es,
. Finalmente, vencido el plazo para votar se realiza el
último ajuste, a efectos clasificatorios, que ya no para el emparejamiento.
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9.2. Diseño del modelo de simulación
En genética, el principio de segregación predice una manifestación de
«características» comunes del 75% cuando los genes de ambos progenitores sean
iguales pero variados (heterocigotos). Biológicamente, esta parece la competición
más minimalista, abundante y significativa para el individuo, ya desde su
concepción. En genes no variados —homocigotos— la manifestación es segura, sin
la incertidumbre que define la competitividad desde el propósito de la esperanza.
Matemáticamente, para nuestra simulación por ordenador, se toma prestada dicha
probabilidad del como valor de referencia para distribuir normalmente la
calidad de unos candidatos que, de ser emparejados al azar, mostrarían una
proporción entre victorias y derrotas de , o si no, de las contiguas o .
En el marco del sistema de puntuación Elo —que mide la calidad de los ajedrecistas
desde 1960—, tales probabilidades objetivo del , u (Apéndice I)
se traducen a la diferencia de puntos de Elo esperada , y este
se multiplica por la raíz cuadrada de pi y se divide entre dos
(véase el Apéndice D), calculándose así la desviación típica de la distribución
normal. Finalmente, se modela la calidad de las publicaciones considerándose una
media arbitraria de Elo que, para fines estéticos, se fija en los 1500 puntos, en
sintonía con los valores habituales en clasificaciones ajedrecísticas. Nótese la
invariabilidad respecto a este valor estético de los seis índices luego definidos
para el análisis, que sí responden a cambios en la desviación típica .
Una vez modeladas las publicaciones, el algoritmo de moderación propone los
primeros emparejamientos y estos se simulan, con resultado binario, según la suerte
que las matemáticas confieren al favorito . Se modelan así
más de un millón (1 440 000) de conjuntos distintos de diez, mil o cien mil
candidatos cada uno, según distribuciones normales con tres asimetrías de calidad
plausibles, en escenarios con ratios de diez a treinta votos por publicación, sin que
estas hayan de ser aún redactadas ni evaluadas en implementaciones reales.
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9.3. Definición y cuantificación de objetivos
A pesar de la complejidad matemática de los procesos de modelado de
publicaciones y de simulación de encuentros, los seis índices creados ad hoc para la
evaluación del algoritmo —de democracia, meritocracia, liderazgo, libertad de
expresión, duelo natural y perdedor desconocido— son lógicos y sencillos, pues se
basan en cualidades deseables del arbitraje para el aumento objetivo de la
inteligencia colectiva.
Desde una perspectiva macro, el índice de democracia correlacionará la puntuación
inicial y la puntuación final de las publicaciones, revelando la fidelidad global de la
clasificación a la voluntad colectiva subyacente. En paralelo, el índice de
meritocracia cuantificará la calidad de los candidatos que se van emparejando, pues
será clave para merecer el interés del descubrimiento y del juicio múltiple del
votante. Por último, el índice de liderazgo expresará porcentualmente el éxito del
algoritmo en identificar la publicación más prometedora de todas, concebiéndose
como la prueba más accesible y memorable de su potencial democratizador.
Desde una perspectiva micro, el índice de libertad de expresión reparará en la
visibilidad del autor menos afortunado de todos, para que la censura orgánica en
que se confía no herede los defectos de su homóloga humana. Asimismo, para cada
emparejamiento, el índice de duelo natural medirá la asimetría de calidad de los
rivales propuestos, equilibrando la baja carga cognitiva con la libertad del juicio. Por
último, el índice de perdedor desconocido expresará porcentualmente la indulgencia
del algoritmo al fallar en la identificación del candidato menos atractivo,
constituyéndose como salvaguarda de la seguridad psicológica de los autores.
En el Apéndice A se recogen los valores de los índices para los veintisiete (27)
escenarios simulados, producto de la combinación de tres valores de publicaciones,
ratios de voto y asimetrías de calidad. Se presentan en intervalos estadísticos del
95%, resaltándose en rojo y en verde el peor y el mejor resultado de cada columna,
respectivamente. En el Apéndice B, tres gráficos de radar engloban los nueve (9)
escenarios principales, con candidatos y ratio variables y igual al .
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9.3.1. Democracia
Toda herramienta debería beneficiarse de una buena implementación, además de un
excelente diseño. En la plataforma objetivo, la confirmación del voto mediante una
barra horizontal deslizable minimizaría el ruido resultante de clics involuntarios,
maximizando la economía del voto; mejorando el desempeño del algoritmo para la
manifestación de voluntades agregadas y nuevos consensos emergentes.
En comicios democráticos, si el derecho al voto culmina en la publicación de
resultados completos y justos, donde todos los candidatos hallan su suerte, la
calidad global del proceso se aproximaría a la correspondencia entre la clasificación
sumativa y las voluntades invitadas a ordenarla. En el marco de la simulación por
ordenador, esta verificación es directa e inmediata, evitando metodologías y
conclusiones pseudocientíficas que acarrean desconfianza hacia las elecciones en
democracias tan consolidadas como la estadounidense.
Matemáticamente, se define como índice democrático el coeficiente de correlación
de Pearson entre el logaritmo natural de las puntuaciones observadas
y las puntuaciones iniciales en de los candidatos; perteneciendo
su valor al intervalo e, idealmente, estando próximo a su límite superior.
Nótese que la escala Elo, como la Richter o el pH, es logarítmica. Por tanto, había de
aplicarse dicha transformación a su homóloga lineal, para su comparación directa.
En el 95% de simulaciones con tan solo diez mensajes, este índice de democracia se
sitúa en valores entre 0.59 y 0.98 si la probabilidad objetivo es del 75% ( = 75%),
dando lugar a un intervalo de predicción ciertamente amplio (IP 95% = [0.59, 0.98]).
Sin embargo, cuando se fija una ratio de veinte votos por candidato ( = 20, =
75%), se observan mejores resultados, con IP 95% = [0.77, 0.98] y media de 0.91.
En escenarios con mil candidatos se observan intervalos estrechos, con valores
entre 0.74 y 0.91 (IP 95% = [0.74, 0.91]), para ratios de quince, veinte o veinticinco
votos. Finalmente, los mejores resultados proceden de casos con hasta cien mil
publicaciones: IP 95% = [0.80, 0.91] y promedio de 0.87 cuando = 20 y = 75%.
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9.3.2. Meritocracia
El poeta Juan Ramón Jiménez ganó el Premio Nobel de Literatura (1956) en
complicidad con Platero, el asno al que dedicó la obra cumbre que lo añoraría en
medio centenar de idiomas: Platero y yo . Tantos años después, el entretenimiento de
masas nos separa de nuestros intereses propios, que no egocéntricos. Nos conduce
a ignorar el valor de las recompensas que no son inmediatas, pero sí mejores. Nos
invita a abrazar el azar, vanidoso y común, en perjuicio de la voluntad persistente
donde se halla el mérito, como lo halló el poeta.
En ambientes con baja seguridad psicológica, una variación del diseño anonimizaría
la autoría del voto y revelaría la clasificación de solo el mejor 50% de reflexiones.
Para evitar auditorías crípticas sobre la integridad de los resultados agregados, un
número aleatorio identificaría cada voto en un registro público de actividad, junto a
su fecha exacta de emisión, en una implementación externa que cuidaría del
anonimato real del votante. Esta variación, no obstante, renunciaría al mérito de la
crítica mínima pero transparente que sí reivindica la composición original.
De forma sencilla, el algoritmo de moderación propuesto premia con visibilidad las
reflexiones más audaces y oportunas, que van recibiendo más votos, a la par que
minimiza la exposición de las menos atractivas. Matemáticamente, la media
aritmética de las puntuaciones en de los emparejamientos calculará la calidad
de la comparación promedio , y este valor de
revelará la puntuación esperada contra el candidato emparejable
, constituyendo esta última el índice de
meritocracia cuando se exprese en tanto por ciento . Así, cuanto mayor sea este
porcentaje, mejor será la calidad del candidato emparejado respecto al candidato
emparejable, captando la atención del usuario en sus roles de espectador y árbitro.
En el 95% de simulaciones con mil o cien mil candidatos, este índice se sitúa entre el
56% y el 75% (IP 95% = [56, 75]). En escenarios con solo diez publicaciones, su
promedio es del 59% ( = 75%), presentando mayor variabilidad: IP 95% = [41, 82].
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17
9.3.3. Liderazgo
Si el símbolo es vehículo de expresión, pocos se demuestran tan capaces como
aquellos que responden a nombres propios. A partir de experiencias de vida ajenas,
las sociedades construyen amigos cercanos que dejan huella en nuestra memoria
colectiva, ya sea por sus nobles obras o por quienes las han atentado, y a menudo
por ambas. Sin embargo, entre quienes alzan la voz no siempre se hallan verdaderos
líderes, emergiendo la necesidad común de creer solo en los mejores.
Tanto es así que filósofos modelo como Platón propusieron estados clasistas para
la libertad común, mientras sabios como Aristóteles abogaron por la esclavitud de
quienes no deberían gobernarse a sí mismos. En el marco del diseño, una frecuencia
moderada de votación evitaría la degeneración de autores afortunados en referentes
prescindibles, discontinuándose su reconocimiento en nuevos comicios, en tal caso.
Matemáticamente, se define como índice de liderazgo la probabilidad, expresada en
porcentaje , de que el algoritmo acierte al predecir la publicación preferida por la
mayoría. En la simulación por ordenador, esto ocurre cuando el candidato con mayor
finaliza correctamente en primera posición. Naturalmente, el algoritmo no puede
efectuar juicios independientes de los votantes, pero sí aproximar la voluntad
agregada, con máxima precisión en las primeras posiciones por su comportamiento
meritocrático.
En los escenarios con diez publicaciones, el algoritmo acierta el candidato
mayoritariamente preferido con un desempeño nada destacable, con probabilidades
de éxito de entre el 59% y el 82% (IC 95% = [59, 82]). No obstante, este intervalo se
mantiene razonablemente estable cuando se escala la simulación hasta los mil
candidatos, observándose entonces valores entre el 47% y el 78% (IC 95% = [47, 78]).
Por último, la asimetría meritocrática del algoritmo lo capacita para acertar la
reflexión de mayor consenso entre cien mil con probabilidades entre el 45% y el 77%
(IC 95% = [45, 77]). En concreto, con una ratio de 20 votos por candidato ( = 20) se
obtiene un éxito del 62% ( = 75%), frente al minúsculo 0.001% que ofrece el azar.
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18
9.3.4. Libertad de expresión
Desde principios de siglo, el amor al género humano habría invadido el corazón de
un número insospechable de ahorradores pudientes, por cuyos actos de caridad
reciben la denominación filantrópica en mastodónticos medios complacidos. Para
nuestro análisis estadístico, este fenómeno ejemplifica cómo la realidad latente
puede verse suplantada por narrativas miopes. Paradójicamente, nos invita a
acercar el foco a los casos con menor significación estadística.
Si la visibilidad es proporcional al mérito percibido, cabría preguntarse por la
coordinación de votos negativos hacia un candidato, al inicio del periodo de
votación, para su censura. No obstante, la arbitrariedad del emparejamiento
minimiza el voto predefinido y la actualización por bloques aguarda una muestra
significativa de valoraciones para recalcular los pesos, frenando inercias iniciales.
En su faceta como sistema de emparejamiento, el algoritmo atesora una notable
responsabilidad determinando cuánta visibilidad merece cada candidato. En este
sentido, se define como índice de libertad de expresión el valor mínimo de la
visibilidad del conjunto de candidatos . Así, cuanto mayor sea este
valor, menor será la brecha de oportunidades noticiable entre compañeros. En
votaciones con hasta cien mil candidatos, como las simuladas, el valor de esta
rigurosa métrica se preocupará tan solo por el autor menos afortunado de todos.
Por su responsabilidad intrínseca, el derecho a la libertad de expresión fácilmente
ennoblece a quien lo disfruta. No obstante, según el triple filtro socrático, la
herramienta objetivo invitaría a los autores a cerciorarse de la verdad, la bondad y la
utilidad de sus reflexiones para consolidar su comunicación unidireccional.
Paralelamente, el diseño confía en una censura no explícita, sin juicio previo y solo
emergente de la meritocracia del algoritmo según la voluntad pública y agregada.
En simulaciones con diez candidatos, el menos afortunado recibe de media entre
siete (7) y diecisiete (17) visualizaciones ( = 75%). En escenarios límite, con cien
mil publicaciones, estas pueden reducirse hasta tres ( = 75%, = 20), protegiendo
aún la expresión de todos.
SEMILLA PARA HERRAMIENTAS DIGITALES DEMOCRATIZADORAS
19
9.3.5. Duelo natural
En los recreos de las escuelas, se rumorea que un juego es justo cuando sus
participantes cuentan con probabilidades similares de victoria. En cuanto un jugador
percibe próxima la derrota, el juego puede volverse injusto, en una lógica
incomprensible para las normas de convivencia. Sin embargo, bien saben los niños
que el ánimo no emana tanto de la posibilidad de empate como de la esperanza de
«ganar», aun cuando todos disfrutan.
Por tanto, en defensa de los resultados justos —que no disputados—, el algoritmo de
moderación procuraría emparejamientos asimétricos para reducir la carga cognitiva
de los votantes, minimizar también la disconformidad de los autores y, en definitiva,
asegurar la economía, la accesibilidad y la viabilidad del proceso, habilitando un voto
psicológicamente seguro y rápido.
No obstante, la comodidad del voto respondería solo a la exagerada asimetría del
duelo. Entonces, cuando el votante no convergiera con la mayoría, cuando tuviera
que elegir entre la expresión honesta y su pertenencia al grupo, ambas quedarían
perjudicadas. Paradójicamente, aquella asimetría útil para la mayoría de ocasiones,
dinamizadora del voto, lo desvirtuaría cuando fuera más singular y valioso.
Matemáticamente, el promedio de las diferencias absolutas entre las puntuaciones
en en los emparejamientos se expresará
como la probabilidad de que el candidato favorito venza a su rival en el
emparejamiento promedio , y con su división entre la probabilidad
objetivo , donde la menor sea el dividendo, se calculará el porcentaje de
similitud con la asimetría en un «duelo natural», formándose el índice a maximizar.
En el 95% de repeticiones con mil o cien mil candidatos (dieciocho configuraciones),
la similitud observada es igual o superior al 96% (IP 95% = [96, 100]). Cuando el
elenco es muy reducido, con solo diez publicaciones, el límite inferior de este
intervalo de predicción es aún igual o superior al 82% (IP 95% = [82, 100]), con un
promedio de similitud del 93% cuando la ratio es de diez votos ( = 75%, = 10).
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20
9.3.6. Perdedor desconocido
En la disciplina del ajedrez, tanto las partidas profesionales como las amateur
terminan habitualmente con la rendición de algún jugador, si no en tablas, en una
lógica extraña para los ajenos al juego-ciencia. Y es que los ajedrecistas solo
precipitan su derrota cuando esta se aproxima sin remedio, en una muestra de
respeto al tiempo propio y rival; un acto consciente que algo alivia la apatía del
resultado.
Si en el tablero la suerte es pública pero trivial, el autor en última posición durante
nuestro diálogo objetivo sufriría un excesivo castigo reputacional por su solidaridad
creativa, quedando en jaque la visión y los valores guía del diseño. Aunque abrir una
clasificación signifique eventualmente concluirla, será como el algoritmo la concrete
y como tal precaución se transfiera a autores, votantes y compañeros lo cual
determinará el grueso del perjuicio hacia quien cierre la lista, con limitada
dependencia de la cultura organizativa subyacente, como se argumentará ahora.
Matemáticamente, se define como índice de perdedor desconocido la probabilidad,
expresada en tanto por ciento , de que el algoritmo falle en predecir la publicación
menos atractiva para la mayoría. En la simulación por ordenador, esto ocurre cuando
el candidato con menor Elo no finaliza en última posición; cuando la asimetría
meritocrática del algoritmo le impide identificar el peor candidato, pues este se
hallará seguro entre quienes hayan disputado una cantidad mínima de encuentros,
con la consiguiente incertidumbre respecto a su desempeño esperado. Así, el
algoritmo fallará sistemáticamente en la identificación del candidato menos
simpático, en favor de la seguridad psicológica de todos cuando la pedagogía
acompañe desde la propia herramienta.
En concreto, se observa una indulgencia completa (100%) en todos los escenarios
con cien mil candidatos. En el peor supuesto analizado, con solo diez publicaciones
y hasta veinte votos por publicación, aún «falla» en el 43% de las ocasiones. No
obstante, un diseño responsable contemplaría el derecho al olvido para todos,
incluso ganadores, evitando perjuicios por opiniones pasadas (véase el Apéndice E).
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21
IV. Legado y horizonte
10. Implementación
El autor de este trabajo renuncia a su implementación directa. En primer lugar, no
reúne los conocimientos técnicos que le permitirían intentarlo con la debida
diligencia. En segundo lugar, no dispone del capital económico que le aseguraría
resultados profesionales en la delegación de las tareas restantes. Por último, rehúsa
subordinar el éxito del diseño a una sola implementación. Máxime en este escenario,
pues la dependencia del altruismo de terceros podría desdibujar el potencial
democratizador (Apéndice J) y económico (Apéndice G) de la propuesta.
Por tanto, el autor libera la incertidumbre inherente a la implementación de la
novedosa herramienta a cuantos deseen recoger el testigo, conocedores de que aun
desempeñándose como sus propios admiradores y detractores padecerán
probablemente la violenta arbitrariedad del entorno, pues este es caprichoso como
el azar. En cambio, el autor sí se compromete a difundir el diseño de la herramienta,
labor que emprende con la dedicación al dominio público de este documento y que
ratificará tendiendo puentes con su público objetivo, constituido por académicos,
activistas e inversores que aborrecen los juegos de suma cero.
Como se mencionaba, el diseño hace gala de la variedad que justifica la ley de
Ashby. Concretamente, pequeñas o moderadas variaciones del mismo, según el
caso, podrían constituir la semilla de numerosos tipos de concursos (periodísticos,
escolares, musicales…), de sistemas de recomendación (de trabajos académicos,
proyectos de micromecenazgo, candidaturas políticas…) o incluso de constructivas
manifestaciones en línea, o de redes sociales internas (con mayor actividad que el
diseño propuesto) o abiertas (como Mastodon).
A pesar de la notable diversidad de enfoques posibles, todos convergerían en la
promoción de organizaciones y sociedades más horizontales, a través de sistemas
de comparación por pares arbitrados por algoritmos meritocráticos minimalistas. En
este sentido, el autor invita a los lectores más curiosos a explorar estas y otras
posibles variaciones del diseño principal, presumiéndolas todas de interés.
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22
11. Adopción
Actualmente, las ciencias naturales o la informática gozan de una velocidad de
desarrollo y prestigio que las humanidades apenas rememoran en épocas pasadas.
Entonces, el desfase entre el desarrollo tecnológico y el discernimiento con que
decidimos qué hacer con tantas herramientas tan solo aumenta. En un mundo que
camina hacia la multipolaridad, las teorías paternalistas no proponen tanto frenar el
desarrollo de tecnologías útiles como la IA, sino reservar sus mejores cartas a las
autoridades, para que cuiden tan bien de nosotros como han hecho siempre.
En concreto, una propuesta legislativa europea se escuda en la noble labor de la
lucha contra el abuso sexual infantil para abogar por la sistematización del
espionaje preventivo y total de nuestras comunicaciones de WhatsApp, Telegram o
Signal. Afortunadamente, la crítica de la sociedad civil occidental ya le ha valido su
popularización en los medios bajo el pragmático calificativo de «Chat Control».
La IA empieza a superarnos en el plano cognitivo. Los grados, másteres o
doctorados serán víctimas de una inflación que nunca hubiéramos imaginado.
Seguir identificándonos profesionalmente como poseedores de un conocimiento
más accesible, pero no como personas empáticas, comunicativas o inconformistas
nos conducirá a la impotencia frente a algoritmos sin vida. En las próximas décadas,
distopías tecnocráticas podrían erigirse sobre inteligencias inmortales y
autorreplicables, capaces de modificar su propio ADN a conveniencia. Tanto es así
que Geoffrey Hinton, el «padrino» de la IA, está dedicando la última etapa de su vida
a informar de los riesgos de aquello que ayudó a desarrollar durante cuatro décadas.
A nivel micro, el diseño presentado reúne las capacidades potenciales previamente
descritas, para la consecución de organizaciones más democráticas, meritocráticas
y solidarias, con mayor inteligencia colectiva y resiliencia. A nivel macro, como se
argumentaba, el auge de la inteligencia artificial precisa un homólogo muy humano.
Con todo, la principal barrera para la adopción masiva del diseño será sin duda de
naturaleza cultural, aunque la asunción de riesgos razonados se aventura necesaria
para la consecución de resultados significativos, en proyectos innovadores.
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23
12. Conclusiones
A través de interacciones genuinas entre iguales, la herramienta diseñada promete
adentrarse en el patrimonio común de organizaciones y fomentar valores
democráticos, meritocráticos y solidarios que las enriquezcan. Sin duda, esta
inteligencia colectiva contrasta con la que se desarrolla con carácter general desde
la informática, pues la primera apuesta por el discernimiento del que desde siempre
disfrutamos las personas. De hecho, aunque las mejores investigaciones en IA
utilicen enfoques biomiméticos, nuestro cuerpo podría carecer de alguna respuesta.
Si el amor constituye la mayor promesa de condescendencia con alguien, la
inteligencia no le es extraña. Muy al contrario, cada vez más académicos la definen
como la capacidad de crear riqueza para una sociedad. Entonces, la inteligencia o el
amor solo pueden florecer donde se halle al menos un individuo a quien servir. Si
además se asume la existencia del libre albedrío, podría esperarse una correlación
entre ambas, siendo la verdadera inteligencia el producto de un amor generalizado.
Sea como fuere, el desfase entre los rápidos avances tecnológicos y las estáticas
estructuras organizativas de nuestra sociedad es clamoroso. Mientras que los
modelos de IA se actualizan cada pocos meses, nuestro constructo democrático,
sobre el que se construyen nuestros estados, se remonta a la Antigua Grecia.
En este sentido, más allá del principal diseño de la herramienta de diálogo interno
para organizaciones (véase el Apéndice F), el presente trabajo pretende servir de
semilla para otros muchos sistemas democratizadores, cada uno en su ámbito; sea
este político, periodístico o académico, y en forma de concurso, sistema de
recomendación, manifestación en línea o red social, entre otros.
Finalmente, el potencial del diseño se resume en su capacidad de acertar la reflexión
de mayor consenso entre cien mil con la confianza con que se predice el resultado
de un partido de fútbol. Antropológicamente, este potencial florecerá de las mejores
intenciones y razonamientos tras tales redacciones, así como de los nuevos
referentes humanos y beneficios comunes y solidarios que de ellas emerjan.
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24
A: Intervalos de Predicción
P
o de Confianza
C
del 95%
n
r
P
Democracia
P
Liderazgo
C
Libertad de
Expresión
P
Duelo
Natural
P
Perdedor
Desconocido
C
1
0
1
0
67
[0.35, 0.94]
[59, 60]
[4, 12]
[85, 100]
[62, 63]
75
[0.59, 0.96]
[71, 72]
[4, 11]
[82, 100]
58
80
[0.67, 0.97]
76
[4, 10]
[83, 100]
[57, 58]
1
5
67
[0.50, 0.96]
65
[6, 19]
[86, 100]
[55, 56]
75
[0.70, 0.97]
[75, 76]
[7, 17]
[83, 100]
[50, 51]
80
[0.76, 0.98]
[79, 80]
[7, 16]
[83, 100]
[49, 50]
2
0
67
[0.61, 0.97]
68
[9, 27]
[86, 100]
[49, 50]
75
[0.77, 0.98]
[77, 78]
[10, 25]
[84, 100]
[44, 45]
80
[0.82, 0.98]
[81, 82]
[10, 23]
[84, 100]
[43, 44]
1
0
0
0
1
5
67
[0.74, 0.79]
[47, 48]
[2, 4]
[98, 100]
[97, 98]
75
[0.82, 0.86]
[63, 64]
[3, 4]
[96, 100]
98
80
[0.85, 0.88]
[70, 71]
[3, 4]
[96, 100]
99
2
0
67
[0.78, 0.83]
53
[3, 6]
[98, 100]
97
75
[0.85, 0.88]
[68, 69]
[3, 6]
[96, 100]
98
80
[0.87, 0.90]
75
[4, 6]
[96, 100]
98
2
5
67
[0.81, 0.85]
[57, 58]
[4, 7]
[98, 100]
97
75
[0.87, 0.90]
[71, 72]
[4, 7]
[96, 100]
[97, 98]
80
[0.89, 0.91]
[77, 78]
[4, 7]
[96, 100]
98
1
0
0
0
0
0
2
0
67
[0.80, 0.81]
[45, 47]
[2, 3]
[99, 100]
100
75
0.87
[61, 63]
[2, 4]
99
100
80
0.88
[69, 71]
[2, 4]
[98, 99]
100
2
5
67
0.83
[49, 51]
[3, 4]
[99, 100]
100
75
[0.88, 0.89]
[65, 67]
[3, 4]
99
100
80
0.90
[73, 74]
[3, 5]
[98, 99]
100
3
0
67
0.85
[53, 55]
[4, 5]
[99, 100]
100
75
0.90
[69, 70]
[4, 5]
99
100
80
0.91
[75, 77]
[4, 5]
[98, 99]
100
SEMILLA PARA HERRAMIENTAS DIGITALES DEMOCRATIZADORAS
25
B: Gráficos de radar con promedios (P = 75%)
n = 10
100 000 repeticiones
r
D
M
L
LE
DN
PD
10
0.84
60
71
7
93
58
15
0.89
59
75
11
93
50
20
0.91
58
78
17
94
44
n = 1000
50 000 repeticiones
r
D
M
L
LE
DN
PD
15
0.84
65
63
4
99
98
20
0.87
66
68
5
99
98
25
0.89
66
72
6
99
97
n = 100 000
10 000 repeticiones
r
D
M
L
LE
DN
PD
20
0.87
66
62
3
99
100
25
0.89
66
66
4
99
100
30
0.90
66
69
5
99
100
Elaboración: El índice de democracia se expresa sin considerarse valores negativos
y, el de libertad de expresión, se quintuplica. Todos se representan porcentualmente
en una escala lineal, desde el (centro) hasta el (extremo exterior).
SEMILLA PARA HERRAMIENTAS DIGITALES DEMOCRATIZADORAS
26
C: Algoritmo libre de sobreparametrización
De forma práctica, se descarta documentar la comparación directa del algoritmo
con cualquier otro, pues pueden generarse y evaluarse fácilmente miles mediante
experimentos factoriales, como consigue el propio autor. Primero, este investiga un
enfoque exhaustivo con tres funciones matemáticas distintas: para la puntuación de
los candidatos (1), para la frecuencia de emparejamiento del primer candidato de
cada pareja (2), y para susodicha frecuencia de su rival (3). Además, el carácter
holístico de un diseño factorial facilitaría la identificación de prometedoras
interdependencias y de comportamientos emergentes, añadiendo valor al análisis.
Para la función de puntuación, el autor examina un enfoque similar al del sistema Elo
—rey en el ámbito ajedrecístico—, donde se define una puntuación inicial arbitraria y
se le aplica una variación para cada resultado registrado: positiva ( ) cuando se
+
gana y negativa ( ) cuando se pierde, y con atención al bagaje propio —cantidad de
resultados acumulados, entre otros— y a las puntuaciones propia y rival. Además, el
autor considera el número total de resultados del oponente y de encuentros directos
con él: a mayor bagaje rival o menor cantidad de resultados directos, mayor será la
significatividad de la información y la oportuna magnitud del cambio, cuál sea su
signo. De este modo, se logra un valor variable, más flexible.
𝐾
Para la frecuencia del primer candidato, se estudian su puntuación y su número total
de encuentros: a mayor calidad observada o menor visibilidad ofrecida, mayor será
su peso para el sorteo del emparejamiento. Para el segundo candidato, se repara
además en el error relativo respecto a la primera puntuación, o en el número de
encuentros con él, procurándose cruces equitativos pero variados —sin revanchas—.
Con todo, cuando se fija algún objetivo arbitrario y se analizan los resultados —con
métodos de escalado de características—, el sistema ganador muestra una y otra
vez signos de sobreparametrización. Naturalmente, la fuerza bruta del cómputo no
resolverá el descuido de complicar las cosas sencillas, así que el autor ya concibe el
algoritmo de moderación propuesto (bloque III) como la opción más técnicamente
robusta, estéticamente elegante y pragmáticamente accesible para el usuario final.
SEMILLA PARA HERRAMIENTAS DIGITALES DEMOCRATIZADORAS
27
D: Demostración matemática de σ
Elo
En el marco de un sistema donde la calidad se distribuye normalmente con una
desviación estándar , la diferencia entre dos individuos seleccionados al
azar hereda esta normalidad. Dicha distribución se centra, lógicamente, en una
media de cero, pues no hay razón a priori para que un individuo supere
sistemáticamente a otro, y su varianza se duplica a , lo que define una
desviación estándar para la diferencia, , igual a .
El término representa, por definición, la magnitud esperada de esta diferencia;
esto es, el valor esperado de . Para una variable normal centrada en cero, este
cálculo corresponde a la esperanza matemática de una distribución seminormal, un
resultado conocido de la estadística cuya fórmula es .
Al integrar en esta fórmula la expresión de previamente obtenida, la relación se
transforma en . Una simple manipulación algebraica de los
radicales revela la conexión intermedia: .
Finalmente, despejándose culmina aquí la demostración:
SEMILLA PARA HERRAMIENTAS DIGITALES DEMOCRATIZADORAS
28
E: Decálogo de derechos del usuario
Componiendo un listado, se definen diez derechos para el usuario de la herramienta:
Teóricos:
1. A la información accesible sobre el propósito y el funcionamiento de la
herramienta, desde la publicación y el voto y con énfasis en los seis derechos
algorítmicos y sus garantías estadísticas y auditables con cómputo doméstico.
2. A la participación voluntaria, informada, accesible y sin retroalimentación negativa
externa al marco controlado de la herramienta digital.
Metodológicos:
3. A la publicación de texto única pero sistematizada, extensa y de temática libre; no
anónima pero localizada, con olvido programado y no obligatoria; sin censura previa
sino orgánica y no explícita.
4. Al voto universal, múltiple, no delegable pero accesible, algorítmicamente
igualitario y no obligatorio; no secreto pero localizado, con olvido programado y
socialmente reconocible.
Algorítmicos:
5. A la libertad de expresión micro y macro, con visibilidad mínima garantizada
según simulaciones estadísticas robustas y fácilmente auditables e informadas.
6. A la asimetría natural en la comparación, para la viabilidad del juicio múltiple y
libre; de carga cognitiva limitada, pero exento de la presión de un favorito unánime.
7. A la indulgencia en la identificación del autor menos afortunado o «perdedor»,
gracias a la asimetría meritocrática diseñada y para la seguridad psicológica común.
8. A una clasificación globalmente representativa de la voluntad agregada,
respaldada en la semilla algorítmica y en la integridad de la implementación final.
9. A la proporcionalidad entre el mérito percibido de la publicación y su futura
visibilidad o frecuencia de emparejamiento, para puntuaciones tan prudentes en los
últimos puestos como precisas entre los primeros; para un consenso constructivo.
10. A la predicción objetiva, transparente, auditable y confiable —aunque no
concluyente— de la reflexión de mayor consenso, en cualquier caso extremo de uso.
SEMILLA PARA HERRAMIENTAS DIGITALES DEMOCRATIZADORAS
29
F: Decálogo de páginas del sitio web
De forma práctica, se esbozan 10 páginas vertebradoras de la plataforma objetivo:
De acceso:
1. Una página de destino que presente el potencial democratizador y el
funcionamiento de la plataforma para inspirar confianza y canalizarla hacia la
publicación y el voto en un diálogo colectivo variado, organizado y significativo.
2. Un portal de registro e inicio de sesión mediante una identidad única que permita
al usuario la administración centralizada y eficiente del conjunto de su actividad.
Principales:
3. Un entorno de publicación con contador de caracteres restantes, corrector
ortográfico y un breve mensaje inicial y final inspirado en los tres filtros de Sócrates.
4. Un entorno de votación que presente pares de publicaciones para su comparación
(A vs. B), sin posibilidad de empate ni abstención y con contador de votos restantes.
5. Finalizados los comicios, una página para la consulta interna y sin exportación de
la puntuación —cuantitativa— y de la clasificación —cualitativa— de las reflexiones.
Auxiliares:
6. Un centro de ayuda que responda a preguntas frecuentes, ofrezca documentación
tanto técnica como divulgativa sobre la plataforma y habilite canales de contacto
general y de denuncia para dudas persistentes, fallos técnicos y actos de mala fe.
7. Un menú de ajustes que permita actualizar la contraseña, ajustar el tamaño de la
letra, elegir entre un modo claro u oscuro, deshabilitar el corrector ortográfico o las
notificaciones y eliminar la cuenta y cualquier dato asociado a la misma.
Para auditabilidad:
8. Vencido el período, un listado de las publicaciones que serán objeto de votación.
9. Expirado el plazo de votación, un registro cronológico de los emparejamientos
propuestos y los votos emitidos, con su autoría y demás datos para la auditabilidad.
10. Un portal pedagógico con explicaciones amenas sobre el funcionamiento de la
plataforma, en forma de breves píldoras literarias y de vídeos y gráficos interactivos.
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G: Monetización
Si el diseño procura la expresión del consenso en escenarios límite y según la mayor
variedad de reflexiones originales y de juicios sencillos, se espera que sus mejores
implementaciones sean concebidas para la consecución de ventajas individuales,
según el contrato social del dinero. Y es que el dinero es valioso porque es flexible,
como lo sería el mensaje más popular de entre cien mil si este pudiera descubrirse
objetivamente, en el marco de un contrato social innovador. Metodológicamente, el
éxito del diseño dependerá de esfuerzos técnicos y culturales que podrían converger
en ventajas individuales y colectivas compatibles, perfilándose soluciones
competitivas o prescindibles según cada caso.
Una IA nutrida con datos de calidad facilitaría la implementación inicial, el
mantenimiento y la mejora continua de la herramienta objetivo; sin perjuicio de su
empleo como asistente de respuesta inmediata cuando el usuario la interpelara
directamente a través del sitio web, y como asistente de respuesta de correos
electrónicos cuando el cliente prefiriera un canal de comunicación supervisado,
asegurándose respuestas económicas pero consistentes en ambos casos.
En proyectos innovadores, incluso la fijación de precios puede presentar la
complejidad de algún método creado ad hoc , pero erigido sobre una lógica
minimalista y de consenso. Y es que, si los deportistas profesionales reciben
sueldos relativos a cuántos beneficios generan, un producto para la sistematización
de un diálogo interno eficaz fijaría sus precios según el aumento percibido de la
inteligencia colectiva en la entidad cliente. Aunque estos beneficios son claramente
cuantificados en el marco de la simulación por ordenador —según los índices micro
y macro—, en casos de uso reales, la ausencia de una verdad fundamental (Elo) tan
solo permitiría la medición directa del índice de libertad de expresión.
En consecuencia, se propone el cobro de los servicios según el producto del número
total de usuarios (1), de un precio máximo por usuario (2) y, originalmente, de la
media geométrica de su actividad (3), según el equilibrio ideal entre sus dos facetas:
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31
H: Recopilación de expresiones LaTeX
Página
Expresión renderizada
Código LaTeX (para OCR)
12
\ln(\text{candidatos} \cdot
\text{ratio esperada})
13
400 \cdot \log_{10}(P / (1 - P))
\Delta \mathrm{Elo} \cdot
\sqrt{\pi}/2
P = (1 +
10^{-\Delta\text{Elo}/400})^{-1}
16
\Sigma(\text{Elo}_A +
\text{Elo}_B) / (2 \cdot
\text{emparejamientos})
(1+10^{(\overline{\text{Elo}_
{\text{candidato}}}\-\\overline
{\text{Elo}_{\text{emparejamiento}
}}) / 400})^{-1}
19
\sum\left(\left|\text{Elo}_A-
\text{Elo}_B\right|\right)/
\text{emparejamientos}
27
\sigma_D \cdot \sqrt{\frac{2}{\pi}}
\Delta_{\text{Elo}} =
(\sigma_{\text{Elo}}\sqrt{2}) \cdot
\sqrt{\frac{2}{\pi}}
\sigma_{\text{Elo}} =
\Delta_{\text{Elo}} \cdot
\frac{\sqrt{\pi}}{2}
30
\text{Precio}=\text{usuarios}
\cdot\frac{\text{preciom\'aximo}}
{\text{1 usuario}}\cdot\sqrt
{\frac{\text{publicaciones}}{\text
{usuarios}}\cdot\frac{\text
{votos}}{\text{usuarios} \; \cdot \;
\text{l\'imite de votos}}}
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32
I: Consideraciones algorítmicas
Para mejorar la accesibilidad del diseño, se plantean cinco cuestiones de relevancia:
A. ¿Más allá de la biología, la asimetría de calidad del 75% tiene respaldo teórico?
Sí. Cuando actualiza puntuaciones —y no solo las modela estáticamente— el
sistema Elo asume una desviación típica de 200 puntos; esto es, una asimetría
similar, de aproximadamente el 79%. Para la máxima robustez de la investigación, se
simula un conjunto conservador de escenarios, con valores del 67%, el 75% y el 80%.
B. ¿Conservador? ¿Por tanto, una mayor asimetría favorecería los resultados?
Globalmente, sí. Cuanto mayor sea la asimetría de calidad de los candidatos, más
sencillo será ordenarlos según el mérito percibido por los votantes, con mayor
economía del voto. Esto mejoraría los índices macro: democracia, meritocracia y
liderazgo. Como se infiere del Apéndice A, los índices micro —libertad de expresión,
duelo natural y perdedor desconocido— presentarían variaciones menores.
C. ¿El desempeño del algoritmo es consistente a lo largo del proceso de votación?
No. La combinación del arranque en frío del algoritmo —sin datos— y de la
actualización por bloques de votos le impide proponer duelos meritocráticos al inicio
de la votación. No obstante, esta limitación es sutil y no comprometerá la usabilidad.
D. ¿Entonces, la actualización por bloques degrada la calidad de los duelos iniciales?
No. En realidad, aunque esta técnica consigue la escalabilidad del algoritmo, es
igualmente necesaria para minimizar la posibilidad de manipulación del sistema al
inicio de las votaciones, cuando este sería inocente y vulnerable al voto coordinado.
E. ¿Se dispone de medidas adicionales frente a la coordinación del voto?
Sí. La aleatoriedad del emparejamiento prácticamente imposibilita la emisión de un
voto predefinido. Algorítmicamente, la relación lineal entre el rendimiento y la
visibilidad de los candidatos evita efectos Mateo desproporcionados. Como se
explicaba, la actualización por bloques frena inercias locales (sean iniciales o no).
En el peor escenario, la transparencia del voto revelaría una infinidad de anomalías.
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33
J: El descubrimiento del consenso
En la novela 1984 de Eric Arthur Blair —célebre bajo el seudónimo de George
Orwell—, el autor describe un mundo distópico construido sobre la narrativa de una
neolengua —o nueva lengua— que repite incansablemente tres postulados
contradictorios: «la guerra es paz», «la libertad es esclavitud» y «la ignorancia es
fuerza». Esta tríada se sintetiza en la figura abstracta de un rostro masculino con
bigote —el «Gran Hermano»—, que recibe el respeto mayoritario de su pueblo.
Más allá de la ficción, líderes militares proponen guerras para la paz propia y del
pueblo a subordinar, que aún no conoce la libertad y que por ello defenderá su propia
esclavitud («la guerra es paz»). Desde siempre, el sistema educativo siembra el amor
propio y el pensamiento crítico en los más jóvenes a través de consejos,
recompensas y castigos unidireccionales pero para su propio bien («la libertad es
esclavitud»). Por último, el entretenimiento de masas premia a los semejantes más
hábiles y distinguidos, hallando su máxima virtud en la documentación de vídeos
graciosos de caídas, golpes y desgracias accidentales («la ignorancia es fuerza»).
En el contexto del diseño, esta lealtad incondicional a un «Gran Hermano»
ejemplifica la frase con la que recordamos a Marshall McLuhan; «el medio es el
mensaje» (1964) porque la necesidad de pertenencia a una identidad prefabricada
—por el medio y para el medio— minimiza la capacidad de pensamiento crítico del
individuo sobre el mensaje que le es entregado. Por tanto, la ficción de Orwell
escenifica dinámicas sociales muy reales que, aunque vivieron su apogeo a
mediados del siglo XX en Europa, de la mano de los mayores criminales de lesa
humanidad, aún ordenan cotidianamente nuestros propósitos, valores y acciones.
En consecuencia, el autor de este trabajo ha construido un marco conceptual y
algorítmico sencillo que pueda ser criticado y adaptado libremente a multitud de
herramientas eficientes de diálogo colectivo. La aleatoriedad y la no repetición del
emparejamiento minimizan la inercia del voto predefinido y —en cumplimiento de la
ley de Ashby— la máxima variedad de opiniones y de juicios superará con certeza la
representatividad que cualquier líder carismático pueda ofrecer, en su individualidad.
¡Gracias por su tiempo!
Enlaces a los repositorios:
Zenodo (.pdf, .R y .cpp):
https://zenodo.org/records/18703650
ResearchGate (.pdf, .R y .cpp):
https://www.researchgate.net/publication/401562449_Polivoz_diseno_para_u
n_dialogo_democratizador_mediante_comparacion_por_pares
Internet Archive (.pdf, .R y .cpp):
https://archive.org/details/polivoz
Academia (.pdf):
https://www.academia.edu/165582371/Polivoz_diseño_para_un_diálogo_de
mocratizador_mediante_comparación_por_pares
Enlace permanente (DOI):
https://doi.org/10.5281/zenodo.18703650